Drogas a la Carta.

Antecedentes y justificación: Históricamente todas las sociedades han tenido  acceso a sustancias que alteran los estados generales de conciencia. Se han  utilizado en contextos regularmente controlados o que se manejan bajo acuerdos  claros, abiertos y explícitos, constituidos por las distintas poblaciones que  conforman una comunidad o grupo social. Es decir, la política de drogas era una  política dictada por la comunidad que lidiaba con el tema de manera inmediata y a  través de sus mismos integrantes. 

En 1961 se firmó la Convención Única de Estupefacientes en el marco del Consejo  Económico y Social de las Naciones Unidas. Esta Convención fue después  complementada por la Convención sobre Sustancias Psicotrópicas (1971) y la  Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Substancias Psicotrópicas  (1988), aunque en la última década se ha reportado un gran avance de  publicaciones científicas, leyes y políticas públicas, estas últimas dos han  fracasado debido a que se basan en una postura prohibicionista. El ejemplo más  claro de este fracaso es la “Guerra Contra las Drogas”, que se evidenció con efectos  devastadores sobre la legitimidad y la capacidad institucional, el desarrollo  económico, la paz social y la salud pública, como se afirma en el Informe de la  Comisión Global sobre Políticas de Drogas del 2014.  

La estrategia de atender la producción, tráfico y consumo de drogas a nivel  internacional por medio de acuerdos globales se encuentra en una encrucijada en  la que debe evaluarse la relación entre costo y efectividad, entendida no sólo en  términos económicos, sino también con respecto al ejercicio de los derechos  humanos, sin confundir que no existe un modelo único de regulación; cada país  debe identificar las formas de regulación que se adecuen a sus circunstancias  particulares, institucionales, sociales y culturales, como afirma la Comisión Global  en su reporte publicado en septiembre de 2018 (“Regulación: El Control  Responsable de las Drogas”. 

Una de las propuestas alternativas a las políticas de drogas prohibicionistas es el  enfoque de reducción de daños. De acuerdo con Dave Purchase: “La reducción de  daños está dirigida a combatir el daño, es neutral en lo relativo al consumo de drogas per se, y está a favor de cualquier cambio positivo según lo defina la persona  que está efectuando dicho cambio1” 

En México son evidentes las consecuencias no deseadas de las anteriores políticas  de drogas basadas en el prohibicionismo. El combate frontal y la creación de una  imagen de las plantas y sustancias psicoactivas como enemigas y elementos  indeseables generaron un número de muertes al año insólito e injustificable; además  de catastróficos impactos sociales en las comunidades campesinas que producen  la materia prima y de donde se extraen las personas para las redes de distribución.  

Estas políticas generan procesos de estigmatización, criminalización y persecución  de personas usuarias de sustancias psicoactivas que han afectado principalmente  a los consumidores, en específico a jóvenes, personas en situaciones de  marginación o vulnerables por falta de recursos. Estas políticas han fracasado en  disminuir o eliminar por completo el número de personas que usan sustancias  psicoactivas, tampoco han erradicado el acceso a sustancias ilícitas, alcohol, tabaco  y otras drogas legales.  

Aunado a esto, aún existen barreras para la obtención de información confiable  sobre la población objetivo debido a la falta de diagnósticos, informes oficiales y  herramientas metodológicas que permitan conocer los datos epidemiológicos.  Asimismo, este grupo poblacional tiene características específicas que obligan a  que las intervenciones sean flexibles y adaptables al cambio de necesidades de las  personas y los contextos específicos en los que se desenvuelven, las interacciones  comunitarias al igual que las intervenciones.  

¿Qué es Drogas a la carta? 

Es un taller que tiene por objetivo disminuir la edad del primer consumo. 

Las actividades dentro del taller se desarrollan bajo la temática de restaurante  donde los jóvenes preguntan por las drogas que ven en el menú, dos meseros les  dan información sobre Sustancias Psicoactivas, así como recomendaciones  acerca de su posible consumo haciendo énfasis en la prevención efectiva, se resuelven dudas y se integran a las dinámicas los conocimientos que las personas  jóvenes comparten. 

Actividades: 

Las actividades incluyen algunas preguntas dirigida a reforzar los contenidos de  las Sustancias Psicoactivas y se les invita a participar y se les distribuye  materiales informativos y stickers a quienes participan en el desarrollo del taller. 

Los grupos que pueden incluirse para el taller es de máximo de 35 para que todxs  puedan participar. 

Materiales:  

El material que se necesita principalmente son mesas y sillas puede ser en  espacios abiertos o cerrados dentro de secundarias.

1 Dave Purchase, Pragmatic Strategies for Managing High-Risk Behaviours:  http://www.espolea.org/uploads/8/7/2/7/8727772/youth-peer-trainers-guide-to-provide-sexual-health drug-related-hr-education.pdf